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Riesgos de utilizar lentes de contacto sin prescripción


Todas las partes del ojo son sumamente delicadas; por eso, no debe tomarse a la ligera el uso de lentes de contacto sin prescripción, ya que se corren diversos riesgos.

Riesgos de utilizar lentes de contacto sin prescripción

Última actualización: 17 junio, 2022

Aun cuando pueden parecer divertidos para disfrazarnos o para llamar la atención con un cambio de look, lo cierto es corremos algunos riesgos al utilizar lentes de contacto sin prescripción.

Su uso inapropiado puede acarrear diversos problemas, que abarcan desde posibles lesiones, hasta úlceras e infecciones. De hecho, a veces llegan a comprometer la visión de la persona.

Por eso, solo deben utilizarse bajo la supervisión de un oftalmólogo, quien hará con antelación los exámenes correspondientes para determinar su uso seguro. ¿Quieres saber más al respecto? A continuación, más información.

Lentes de contacto: tipos y fines

Hay distintos tipos de lentes de contacto, de acuerdo con los materiales, la finalidad y el tiempo de duración. Veamos.

Blandos o rígidos

Los primeros están hechos de un material que permite el paso del oxígeno. De este modo, el usuario puede mantenerlos por varios días sin molestias. Por su parte, los rígidos (también llamados RPG), son más resistentes y, por ende, duran un poco más.

Dado que entran en contacto con la superficie del ojo, los lentes de contacto deben manipularse con mucha precaución.

Desechables o de uso prolongado

Como su nombre lo da a entender, los desechables se usan y se reemplazan. Aunque hay algunos que pueden colocarse por varios días seguidos. Los de uso prolongado tienen una vida útil más larga. Hay quienes los mantienen por semanas, aunque es conveniente dejar descansar los ojos algunas noches.

Correctivos o cosméticos

Los primeros se usan para corregir algún problema de la vista, como miopía, hipermetropía o astigmatismo. Por supuesto, estos deben ser formulados de acuerdo con la necesidad particular de la persona.

Los cosméticos, también llamados «decorativos», «sin aumento», «de disfraces» o «de colores», se usan para distintos fines u ocasiones, como una fiesta, un evento especial o simplemente porque la persona desea dar un cambio a su apariencia. Sin embargo, su uso conlleva a ciertos riesgos.



¿Por qué se requiere prescripción para los lentes de contacto?

Como se mencionó, los lentes de contacto correctivos se tienen que adaptar a la necesidad particular de cada persona. Y aunque dos pacientes tengan el mismo problema, por ejemplo miopía, esta no necesariamente es igual en cada uno. Las dioptrías varían entre un caso y otro.

También es frecuente que una persona tenga en un ojo un grado de desviación distinto con respecto al otro. Incluso, no es extraño que se presenten dos o más problemas, como hipermetropía y astigmatismo a la vez.

Esto nos da a entender que el panorama puede ser algo complejo. Aunque no es imposible, es poco probable que a dos personas les sirvan los mismos lentes correctivos.

Así pues, acudir al oftalmólogo es una necesidad. A través de un examen ocular, el profesional puede obtener la fórmula adecuada para elaborar las lentillas a la medida.



Riesgos de utilizar lentes de contacto sin prescripción

Las lentillas se colocan en el ojo y, por ende, hacen contacto con la superficie de la córnea. Ya esto implica algunos riesgos potenciales. Dicho esto, al usar lentes de contacto sin prescripción, aumentan las posibilidades de alguna lesión o infección.

Abrasión corneal

Por no estar formulados de manera particular para el ojo de la persona, los lentes de contacto sin prescripción no siempre ajustan bien. De este modo, al colocarlos podría rayarse por accidente la capa externa del ojo.

Esto puede traer como consecuencia una abrasión corneal. Dicha lesión, generalmente traumática, constituye el 10 % de los casos de accidentes oculares. No obstante, también puede ocurrir por otras causas, como ojos secos o factores neurotróficos.

Los síntomas que se presentan en la abrasión corneal son los siguientes:

  • Enrojecimiento.
  • Dolor.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Sensación de tener un objeto dentro del ojo.
  • Secreción.

Úlcera corneal

La abrasión puede desencadenar también una úlcera corneal; aunque este problema suele tener otros orígenes, como una infección bacteriana o infección por hongos.

En particular, este problema se presenta como un punto blanco en el iris. El tratamiento es con gotas oftálmicas (antibióticos, antifúngicos o antivirales), prescritas por el médico.

Al sanar, es posible que la cicatriz de la úlcera afecte la visión, de manera permanente. En determinados casos se requiere un trasplante de córnea para reparar el daño.

Infección ocular

Usar lentes de contacto sin prescripción también puede ocasionar infecciones oculares. Algunas, como la queratitis, llegan a ser graves. Y es que en ciertas ocasiones, por no acudir al médico, las personas desconocen las precauciones que deben tomar para manipular las lentillas, lo que incrementa los riesgos.

En una investigación se observó que 2 de cada 3 personas con queratitis microbiana eran usuarios de lentes de contacto. Pero de estos, hubo menor cantidad de casos (35,48 %) en portadores de lentillas terapéuticas.

Sustancias tóxicas

Algunos materiales que se utilizan para elaborar los lentes de contacto y, de manera más particular, los productos químicos usados para darles color a los de venta libre, pueden resultar tóxicos para algunas personas.

Al respecto, en un estudio de 2015, realizado en Japón, se determinó que los colorantes utilizados en los lentes de contacto cosméticos contienen hierro, titanio y cloro. También se observó que este último producto se exuda y se esparce.

Esto llevó a los investigadores a concluir que los colorantes pueden depositarse en la superficie de la lente y constituirse en un elemento de toxicidad tisular.

Conjuntivitis alérgica

Puede ser provocada por ácaros del polvo, hongos, polen, entre otros agentes. Sin embargo, el uso de lentes de contacto se cuenta entre los factores que contribuyen a exacerbar la conjuntivitis, de acuerdo con lo que se señala en las investigaciones sobre el tema.

El uso indebido de los lentes de contacto puede empeorar los síntomas de la conjuntivitis alérgica.

Otras enfermedades oculares

Cuando se presentan problemas frecuentes por el uso de lentes de contacto sin prescripción, es posible que se desarrollen o se potencien otras enfermedades graves que afectan la visión.

Entre estas se tienen las cataratas y el glaucoma. Sin embargo, es necesario acotar que también hay lentes terapéuticos especiales para ayudar a controlar dichas patologías.

Cómo evitar problemas al usar lentillas

Mediante la adopción de algunas medidas de autocuidado es posible evitar la mayoría de complicaciones asociadas al uso de las lentillas. Entre estas, cabe mencionar las siguientes recomendaciones:

  • No usar lentes de contacto sin prescripción para evitar riesgos.
  • Lavarse bien las manos antes de manipular o colocarse las lentillas.
  • Limpiar y desinfectar los lentes de contacto, siguiendo las indicaciones del médico, así como las de los productos usados para tal fin.
  • Si se está usando una solución con peróxido de hidrógeno, hay que reemplazar el estuche de los lentes con el nuevo que viene en la caja del producto. En general, es conveniente reemplazarlo por lo menos cada tres meses.
  • No se debe reutilizar la solución utilizada para lavar las lentillas; se debe vaciar toda la solución y colocar nueva.
  • No es bueno dormir con las lentillas puestas, a menos que el médico lo indique.
  • Quitarse siempre los lentes de contacto antes de nadar o sumergirse, en piscinas, ríos, lagos o en el mar.
  • La saliva no es estéril, por tanto, no se deben limpiar los lentes de contacto con saliva.
  • Adquirir las lentillas con proveedores autorizados.
  • No se deben comprar lentes de contacto nuevos con una receta vieja.
  • Acudir regularmente a la consulta con el oftalmólogo.

Atención con estos signos

Ante cualquier signo de irritación, infección o incomodidad, es conveniente acudir al médico. Esto incluye enrojecimiento, ardor, dolor, lagrimeo, secreciones, sensibilidad, visión borrosa, entre otros.

En estos casos, lo más recomendable es retirar el lente de contacto, no volver a colocárselo y acudir al especialista lo más pronto posible. Asimismo, es necesario llevar las lentillas para que el oftalmólogo las revise y determine la causa de la molestia.

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